Visitamos Santa Rosa de Tastil

El viernes 18 de junio salimos bien temprano de la ciudad de Salta, rumbo a  Santa Rosa de Tastil. Recorrimos unos 101 Km sobre la Ruta Nacional N° 51, paralela a las vías del Tren a las Nubes, que nos guío hasta este pequeño poblado con clima seco, árido, frío y ventoso. Pasamos por las localidades de Campo Quijano, Río Blanco, Quebrada del Toro, El Alisal.

Llegamos a media mañana, estábamos a 3.200 msnm, admirados por el camino que habíamos recorrido, rodeado de montañas, cardones y un cielo azul-celeste intenso. Anduvimos por ripio y asfalto.

Lo primero que advertimos en el poblado, fueron los puestos de venta de pulóveres, gorros, polainas y guantes tejidos con lana de llama y alpaca. También ofrecían aguayos y otros objetos regionales. Un poco más allá, vimos la Capilla de Santa Rosa de Lima.

Estábamos listos para recorrer las Ruinas de Tastil y comenzamos a caminar. En la primera curva después de la Capilla, nos sorprendió un fuerte viento que parecía querer frenarnos en ese mismo lugar. Insistentes, seguimos caminando, inspirados por la belleza del lugar y por las ganas de conocer. Luego de la curva, se ubica el cementerio que marca el acceso del camino ascendente a las Ruinas.

A 1Km aproximadamente, nos encontramos con el sitio arqueológico perteneciente a la cultura prehispánica de Tastil. La estructura urbana es una de las más complejas e interesantes del noroeste argentino. Se calcula que allí habitaron más de 2.000 habitantes de pueblos originarios entre los años 1.336 y 1.439 d.C.

El poblado está surcado por el Camino de Inca, que comunica la Puna con los Valles Calchaquíes.

En las Ruinas pudimos observar las bases de las viviendas que según las investigaciones, estaban formadas por habitaciones, patios y tumbas familiares.

También localizamos diversos espacios donde se llevaban a cabo actividades comunales y públicas, como sitios de molienda de granos, corrales de llamas y su plaza principal.

Estuvimos largo rato en las Ruinas, contemplando el lugar, tratando de imaginar cómo vivía la población de ese entonces, escuchando al viento pasar entre las espinas de los enormes cactus que no paraban de hamacarse.

Los objetos allí encontrados se pueden observar en el Museo de Sitio de Santa Rosa de Tastil.

Para completar la información de la región, visitamos el Museo Regional de Tastil “Moisés Zerpa”.

Texto: Carolina Fogelberg (www.liveargentina.com)

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