La Quebrada de San Lorenzo, un lugar para cuidar y disfrutar

El domingo 6 de junio disfrutamos de un cielo azul y de mucho más. El día invitaba a estar al aire libre y decidimos volver a recorrer el sendero autoguiado en la Quebrada de San Lorenzo, ubicada en la villa del mismo nombre, provincia de Salta, Argentina. Un ambiente húmedo, silencioso y natural.

La reserva es una propiedad privada dedicada al turismo y a la conservación de la naturaleza. Su superficie es de 2.300 hectáreas y representa una parte del bioma conocido como Selva Tucumano-Boliviano, o Yungas.

En la entrada de esta Reserva Natural Privada nos entregaron un folleto donde se resalta la “importancia de la selva y la necesidad de preservarla”, recomendaciones para cuidar la reserva y el mapa del circuito a seguir.

Ya estábamos avisados:

  • Consideración con las otras personas; hablar en voz baja y no provocar ruidos,
  • Dejar todos los elementos naturales que se encuentren en su lugar.
  • Respetar la vida silvestre; no perturbar la fauna.
  • La basura en basureros o la traemos devuelta.
  • Caminar por los senderos habilitados para no deteriorar la vegetación y el suelo.
  • No encender fuego; para mantener el aire puro y el área en condiciones naturales, y evitar riesgos de incendios.

Estábamos en un lugar para descubrir, lleno de líquenes que brindan nitrógeno y carbono al ambiente. Con cedros, que son los árboles más altos de las Yungas. Actualmente los ejemplares adultos se encuentran en sitios inaccesibles o protegidos debido a que el hombre los taló en forma indiscriminada durante décadas. Sobre ellos crecen plantas epífitas, que contribuyen a retener el agua de lluvia horizontal o niebla.

Los troncos en descomposición sirven como alimento y sostén de hongos, que juegan un rol fundamental en la descomposición de la materia orgánica.

Las Yungas se caracterizan por un ambiente húmedo, lo que favorece al desarrollo de diversas formas de vida animal y vegetal. Por ejemplo, las plantas trepadoras adornan el follaje, dándole espesor y ayudando a proteger el ambiente de las fuertes lluvias que caen en la zona durante en verano. Abundan todo tipo de helechos.

Las acacias son una especie que introdujo el hombre y que con sus frutos, alimenta al ganado. La aparición de los paltos da señal de asentamiento humano, brindando alimento al habitante de las Yungas.

La lluvia que es retenida por el bosque, se libera a través de los arroyos y es aprovechada por la flora y la fauna.

En las laderas donde no da el sol, la vegetación es más abundante y la temperatura es menor. La humedad es constante. Cuando la ladera está expuesta al sol hay menos humedad, menos vegetación, el suelo es más seco y más sensible a la erosión.

Algo fundamental, sin las Yungas la ciudad de San Lorenzo no tendría agua potable en forma permanente.

Después de dos horas y media de caminata y de haber aprendido muchas cosas sobre nuestra madre naturaleza, nos fuimos reflexionando sobre la importancia de cuidar esta reserva para que más gente la siga visitando pero más que nada, para que mucha gente pueda gozar de un derecho y necesidad básica con es el agua.

Recomendamos conocer la Selva Montana desde adentro y, como siempre, prestar atención a las indicaciones.

Texto: Carolina Fogelberg (www.liveargentina.com)

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